Erradicación del trabajo forzoso e infantil

Cambiamos la vida de personas que se encuentran atrapadas en el trabajo forzado

La falta de transparencia y rastreabilidad que existe en las complejas cadenas de distribución de la industria hacen que el trabajo forzado pase desapercibido y no se castigue. Esto debe cambiar. Y el cambio sí es posible.

En México llevamos a cabo una investigación del panorama y desafíos en la industria de la moda en nuestro país el año 2014, entonces no detectamos rastros de la existencia de prácticas de trabajo forzoso dentro de la industria textil, de confección y calzado. Por esta razón, actualmente no contamos con proyectos que se enfoquen en combatir esta terrible práctica, sin embargo estamos conscientes de que este crimen penoso se podría encontrar fuera de nuestra visibilidad. Si conoces un caso o cuentas con un proyecto que atienda este desafío, por favor acércate a nuestra oficina en Guadalajara, Jalisco.

A nivel global, particularmente en países de Asia y Medio Oriente, formamos equipo con diversos aliados en la industria para enfrentar la raíz de las causas que ocasionan el trabajo forzado. Al mismo tiempo, apoyamos a las víctimas ayudándolas a recuperarse y prosperar.

Para ver nuestra Teoría del Cambio de Trabajo Forzado e Infantil da clic aquí.

El problema

El Índice Global de Esclavitud señala que 45.8 millones de personas están atrapadas en situaciones de esclavitud moderna, con frecuencia escondidas y difíciles de alcanzar. En la confección, así como en muchas otras industrias, niños y adultos son forzados a trabajar en todos los niveles de la cadena de distribución, desde campos de algodón e hilanderías hasta talleres y fábricas.

El trabajo forzado es mayor en áreas en las que existe una severa desigualdad social y económica, prácticas opacas de negocio, un débil estado de derecho y una alta demanda de mano de obra barata. Todos queremos acabar con esto, pero para lograrlo, debemos enfrentar normas sociales y culturales que están profundamente arraigadas, y además, es necesario aumentar la transparencia dentro de la cadena de distribución. Para erradicar el trabajo forzado, es indispensable arrojar luz sobre el problema.

Haciendo que el trabajo forzado se vuelva visible

El trabajo forzado es un crimen escondido y silencioso. Es necesario que, tanto los retos como las soluciones, se vuelvan visibles para todos los que tienen una función en su erradicación, desde quienes formulan las políticas y forman parte del negocio, hasta los consumidores y las comunidades.

En las comunidades más afectadas por el trabajo forzoso apoyamos los esfuerzos locales para

crear conciencia sobre los derechos y aumentar la prevención. Con Freedom Fund, por ejemplo, ofrecemos entrenamiento a niñas y mujeres en comunidades vulnerables, y trabajamos junto con nuestros socios para aumentar el bienestar de los trabajadores y alentar su empoderamiento en las hilanderías.

También arrojamos luz sobre el trabajo forzado a nivel nacional e internacional. En algunas regiones, los medios de comunicación han llevado el trabajo forzoso y el tráfico de personas a la atención pública. En India y Asia del Sur, donde se ubica más de dos terceras partes de la población esclavizada en el mundo, esperamos lograr que suceda lo mismo apoyando con entrenamiento a periodistas locales para que realicen reportajes investigativos sobre el tema.

Enfocándonos en el conflicto

Combatir el trabajo forzoso requiere soluciones multifacéticas. Nosotros tenemos un “enfoque en los puntos críticos del conflicto”, lo que significa que concentramos nuestros esfuerzos en regiones delimitadas donde trabajamos con organizaciones de la sociedad civil, empresas y gobiernos, alentando la colaboración y la transmisión de conocimiento.

Actualmente trabajamos con Terre des Hommes y Freedom Fund al sur de la India en el estado de Tamil Nadu. Debido al limitado acceso que tienen a la educación y que cuentan con muy pocas opciones de empleo, las niñas y mujeres de esta región son explotadas en trabajos forzados en hilanderías, bajo un esquema llamado Sumangali.

También estamos estableciendo nuestro segundo punto de conflicto en Sao Paulo, Brasil, donde miles de inmigrantes bolivianos trabajan en pequeños talleres de costura por salarios extremadamente bajos y en condiciones que no cumplen las normas mínimas.

Apoyando a los más vulnerables

Erradicar el trabajo forzoso es una lucha larga y ardua. A pesar del avance que hemos logrado en la industria de la moda, aún queda mucho por hacer. Migrantes, mujeres y niños de comunidades marginales son particularmente vulnerables y necesitan apoyo para poder dejar atrás el trabajo forzoso y romper el ciclo de explotación.

Trabajamos con diversas organizaciones para identificar y rehabilitar a quienes han padecido el trabajo forzoso y la explotación infantil. Gracias a nuestras alianzas en Tamil Nadu, India, los sobrevivientes del Sumangali tienen ahora la esperanza de una mejor vida. Las mujeres y las niñas reciben orientación, así como educación y entrenamiento para ganarse la vida y conservar su libertad.

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