Los Agricultores De Algodón En México: Personajes Anónimos En La Industria De La Moda

Posted by Patricia Barroso on Sep 15, 2016

Cuando alguien menciona la industria de la moda, se viene a nuestra mente las grandes marcas, las ciudades emblemáticas de la moda como París y Nueva York, las tendencias en colores, texturas y siluetas, la colección otoño-invierno de tu diseñador favorito, las top-model en una pasarela, en fin. ¿Alguna vez rastreaste mentalmente esa prenda favorita que tienes en tu clóset hasta el campo donde se sembró el algodón que se convirtió en hilo para tejer la tela de la que está hecha tu prenda? Detrás de ese algodón, mexicano o importado, están las manos del agricultor que lo sembró, lo regó y lo cosechó.

Francisco, un pequeño agricultor de algodón en Coahuila, se levanta cuando aún es de madrugada y trabaja hasta que cae el sol para cubrir las necesidades básicas de su familia. Sin embargo, las extenuantes horas que pasa sembrando y recolectando la fibra, normalmente no se ven reflejadas en sus ingresos. Algunas veces, el rendimiento que obtiene es menor a su inversión, debido al precio de insumos –usualmente importados– como semillas y fertilizantes, a las tasas de interés elevadas en los préstamos con los que siembra la siguiente cosecha o por problemas en la producción causados por plagas.

El algodón, la materia prima por excelencia en la industria de la moda, es una de las áreas de oportunidad para mejorar más grande tanto social como ambientalmente. En México, da empleo a 15 millones de jornaleros al año que pizcan el algodón en la temporada de cosecha, de él viven 7,693 agricultores y sus familias, de los cuales el 35% son pequeños agricultores, como Francisco, que cuentan con menos de 5 hectáreas de siembra y no llegan a los $44,000 pesos de ingresos anuales.

Es por eso que Fundación C&A, con el objetivo de crear una industria de la moda más justa y sostenible en México, contactó a Technoserve –organización sin fines de lucro que trabaja con pequeños productores y emprendedores– para que llevara a cabo una investigación sobre cómo mejorar los suministros de la industria.

Technoserve detectó una serie de desafíos, como que el 62 por ciento del algodón producido en México es transgénico; o que no existe una gran variedad de semillas. “Yo no siembro algodón orgánico porque eso es muy caro y nadie te lo paga" nos comentó Francisco cuando visitamos su parcela de 2 hectáreas donde además de algodón ya comenzó a sembrar otras opciones como el nogal para incrementar sus ingresos.

Además, en la investigación encontramos que los agricultores mexicanos pierden mercado frente a competidores internacionales que ofrecen incluso planes de financiamiento con los que los pequeños agricultores mexicanos no logran competir. A la lista, se suman las plagas, el alto costo de pesticidas y los productos químicos –cotizados en dólares–.

"Para mí, el problema más grande de la comarca lagunera es la contaminación del algodón. Los agricultores tienen prácticas de cosecha muy malas, por ejemplo amarran las pacas de algodón con yute, plástico o rafia lo que contamina el algodón. Mis compradores en Puebla ya no quieren comprar ese algodón y termino vendiendo el fardo o paca en $100 dólares americanos por la baja calidad cuando normalmente deberían pagármela a $300 dólares. Además los proveedores de Estados Unidos pueden ofrecerte contratos anuales con entregas mensuales y planes de pago financiado. También te entregan certificados de calidad, por ejemplo para una paca de la mejor calidad del algodón mexicano los compradores nacionales pagan $5,000 pesos mientras que por una paca americana de la misma calidad pagan $5,400 pesos pero con la ventaja del plan de pagos y el certificado de calidad", nos explica un comerciante de algodón en la región de la comarca lagunera.

Gracias a esta investigación se descubrieron una serie de posibilidades de mejora; si los agricultores adoptaran mejores prácticas de siembra (más sustentables), resultaría en una calidad del algodón superior que podría competir con productores extranjeros y se vendería a un mejor precio, lo que se traduciría en mayores ingresos para ellos y menores riesgos en su salud por el contacto con pesticidas y químicos tóxicos.

Se propone investigar nuevos tipos de semillas para impulsar la siembra de algodón orgánico o más sustentable; capacitar a los trabajadores del campo en el tema de sustentabilidad ambiental para que sean conscientes de los efectos de la erosión del suelo y el uso de pesticidas; así como asignar un equipo de ingenieros agrícolas a la Región Lagunera de Coahuila, donde existe la más grande concentración de pequeños agricultores de algodón en México.

Vale la pena considerar que, a través de la capacitación o asistencia técnica, los productores pueden aumentar sus ingresos haciendo lo mismo que ya hacen, pero de forma más efectiva”, comenta Gabriela Campuzano, Country Manager de Technoserve.

Fundación C&A anhela una industria textil, de confección y del calzado justa y sostenible en la que todos los participantes pueden prosperar. En este sentido, cree firmemente que los agricultores mexicanos necesitan mejores condiciones laborales y mayor conocimiento técnico para que el algodón producido en el territorio nacional siga aumentando de calidad, dando como resultado mejores rendimientos para los trabajadores del campo y por ende mejorando su calidad de vida no sólo financieramente sino en materia de salud y bienestar.

“Vale la pena considerar que, a través de la capacitación o asistencia técnica, los productores pueden aumentar sus ingresos haciendo lo mismo que ya hacen, pero de forma más efectiva.”

Country Manager de Technoserve Gabriela Campuzano